El Experimento (La Tecnología)
Para este proyecto, no quería usar herramientas heredadas. Quería velocidad y modernidad. Elegí Next.js y TypeScript como el cerebro de la operación. Next.js es fantástico, pero tiene un "defecto" cuando trabajas con mapas: intenta renderizar todo en el servidor antes de que llegue a tu pantalla.
Aquí me topé con el primer muro: las librerías de mapas (como Leaflet) necesitan el objeto window del navegador para saber qué tamaño tiene tu pantalla y dibujar el mundo. El servidor no tiene "pantalla". La solución: Tuve que implementar una carga diferida (Dynamic Imports), diciéndole al código: "Espera. No intentes dibujar el mapa hasta que estemos seguros de estar en el navegador del usuario".
Una vez resuelto el conflicto visual, conecté la aplicación a una API de geolocalización y vestí todo con Tailwind CSS para una experiencia fluida.
La Revelación: GPS vs. La "Realidad" de la Red
Aquí es donde la ciencia de la computación choca con la realidad física.
Cuando ingresas tu IP en mi aplicación, el mapa te lleva a una ubicación. A veces acierta tu ciudad, a veces te pone en el estado vecino. ¿Falló mi código? No. Es que Internet no funciona como un GPS.
Aprendí que la geolocalización por IP no es física, es lógica y administrativa.
- No eres tú, es tu ISP: La dirección IP que usas no está pegada a tu laptop; está prestada por tu proveedor (Telmex, Izzi, Starlink).
- El Mapa de Bloques: Los proveedores registran "bloques" gigantes de direcciones IP ante autoridades regionales (como LACNIC).
- El "Borde" de la Red: Lo que mi mapa te muestra no es tu sofá, es el Nodo de Salida o la central de tu proveedor de internet. Es el punto donde tu red doméstica se conecta con la gran autopista de internet.
Conclusión
Construir este IP Tracker fue un ejercicio de dualidad. Por un lado, el reto de ingeniería de software moderna: manejar estados, APIs y renderizado en el servidor. Por otro, una lección de humildad sobre la infraestructura de redes: la "nube" tiene cables, tiene dueños y tiene geografía, pero respeta (en cierta medida) nuestra privacidad por diseño arquitectónico.
No, no puedo saber en qué habitación estás con solo tu IP. Pero puedo decirte, con precisión matemática, en qué central de fibra óptica termina tu conexión al mundo.
